Zen e Internet: ¡puede ser!

Zen e Internet: ¡puede ser!

Vivimos en un mundo en el que todo es estresante, todo inmediato, todo es una continua y agotadora carrera por ver quién llega antes, quién adelanta al otro, quién se queda con el nicho y se saca cuatro euros en detrimento del otro. Todo es efímero, si parpadeas te lo pierdes. Un tuit tiene una media de vida de apenas 6 minutos, y bajando.

En medio de todo este huracán, hete aquí un rinconcito zen en la red. Un pequeño espacio en el que respirar y procesar información a otro ritmo. Kannongyo pretende ser como ese jardín japonés que tienes en el salón y empiezas a tocar cuando tu equipo pierde. Como ese pulmón verde en medio de una gran y poblada ciudad. Existe, está aquí.

Hay una forma especialmente satisfactoria de pasar el rato, de segregar endorfinas por la red, y pasa por disfrutar y aprender ala vez, que es lo único que desde aquí se pretende. Mediante la lectura de pequeñas cápsulas de información que pretendemos que sean amenas y ligeras, para que no haya que pensar demasiado en ellas pero, ni que sea de manera subconsciente, dejen algún poso en vosotros.

Bienvenidos a un rinconito zen en medio de las precipitadas redes. Bienvenidos a Kannongyo.


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